jueves, 2 de julio de 2009

Cachivaches.




Objetos, libros, marionetas,
siempres;
un baúl encerrado
en un ropero de escobas;


velas, horas, fanales,
discos en falsete,
un vestido arropado
y desteñido.



El vapor de un caldero
oxidado a destiempo,
un sin fin de mariposas nocturnas,
una sombra con nombre y con alas,
una luciérnaga asfixiada en un frasco.



Y los ojos buscando
un minúsculo acierto,

entre el polvo, el dolor y la ausencia,

un maullido,
un sentir,
un latido,
y una voz,
que revolotea sin saber dónde.


Cosas
amontonadas y heridas
de tanta memoria y constancia,
de la no muerte, del despojo,
abandonadas en una fiesta de neuronas.


Cosas
arrebujadas y roídas,
que quieren partir
a ser viento,
a ser aire.

2 comentarios:

  1. ¡Me gusta! Me encanta la palabra "cachivache"; o me encanta la palabra, Cachivache.

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