viernes, 10 de julio de 2009

De los veintinueve cantares del viento.


En blanca lluvia
de ojos y bocas,

amapolas que vuelan,
pesadas,


digo,
no lirios,
amapolas,
digo amapolas


en caminos arrebolados
y compadritos,
con crispadas manos
de fabricantes,


digo amapolas,
no digo más nada,

amapolas.

Tu voz de plateado yunque
y esmaltado olivo,
tu voz
alada,
golondrina,
creciente,

en miles de nombres
donde encallaste tu nombre
y te lloran los sabandijos,
los luciérnagos, los tuyos.

Digo amapolas
y así quiero que sea,
en blanco enrojado sendero,
azul de luz,
tan tibio.

Te lloran los quedantes,
los pebetos,
lagartijos, muchachos, orugas,
en blanca lluvia de ojos y bocas
que repiten asonantes
tus latidos,


te extrañan los pelandrufos,
compinches, atorrantes,
tus quereres...


amapolas,
amapolas digo
y dos monedas para el barquero,
mientras el viento canta
y te lleva,
te lleva.



(A Patricio Videla 2/10/79 - 26/06/09)

2 comentarios:

  1. Hermoso amiga! Recién empiezo y no voy a abandonar mi presencia aca.

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  2. Gracias Ale!!
    es muy importante q me digas eso y sobre todo en este poema, fue algo re difícil de escribir... cómo hacerle un homenaje a todos los cariños que se quedan, de alguien querido que se va?? y sin caer en cursilerías y solemnidades sermoneras y bla bla bla..
    acá salió esto, q no sé bien en q entra pero bueno, es, y es para el Gordo Pato que se fue y para mi hermanito y sus amigos que se quedan acá, queriendo que no se haya ido.

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