miércoles, 6 de enero de 2010

Irse.


Irse yéndose a la orilla
espiando la huella de tus ojos.
Escondrijos y horizontes,
arcanos y verdades,
todo dormido en la espesura del alma.
Si te pido penumbras, callás.
Si te pido luciérnagas no decís.
Irse yéndose
para que latente se quede
palpitando en las venas
tu voz,
para que sea errancia,
para que sea diáspora,
para que te arrastres en un sueño conmigo,
arrinconado junto a todo lo que está orillado.