Cachivaches.
Objetos, libros, marionetas, siempres; un baúl encerrado en un ropero de escobas; velas, horas, fanales, discos en falsete, un vestido arropado y desteñido. El vapor de un caldero oxidado a destiempo, un sin fin de mariposas nocturnas, una sombra con nombre y con alas, una luciérnaga asfixiada en un frasco. Y los ojos buscando un minúsculo acierto, entre el polvo, el dolor y la ausencia, un maullido, un sentir, un latido, y una voz, que revolotea sin saber dónde. Cosas amontonadas y heridas de tanta memoria y constancia, de la no muerte, del despojo, abandonadas en una fiesta de neuronas. Cosas arrebujadas y roídas, que quieren partir a ser viento, a ser aire.