Baires.
Nada más triste que la oscuridad de la mirada, nada más solitario que el gentío haciendo eco. Rejas. Ciudad deforme y nebulosa. A puerta cerrada se tejen secretos. Nadie más mira, nadie más dice. Escucho en el tumulto pasos octavianos, que resuenan en otros pasos que no son los míos. Alguien como yo anda por ahí robándole espacio al tiempo.