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Partida...

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Ojos de Atuel, Valle Grande, justo donde el río se hace onda, en el borde de los sueños donde el sol guarda reposo acostado haciendo eco. Boca de montaña, ladera de cerro, con voz de silbido y ronco Zonda, me queman tus labios de nieve y precipicios, me arde tu lengua de fuego, calor y arrullo. Tendrá el río que aquietarme tus dedos, cartógrafos en mi llanura, ninguna lluvia hará surco en mi canto como tu piel morena de orilla y luna. Quise ser el sabor de tu árido camino, de tu errante paso misionero, pero los ojos del Atuel ya no son míos, aunque se lleven mis ojos prisioneros. Mientras, iré congelando mi ternura, y le pondré un bozal a mis suspiros, habré de ahogarme el corazón en el fondo del río, para que nunca escuches lo que siento. Ojos de Atuel y sol y colina, te vas con paso arduo sin adiós, me guardo tus pestañas de vino y oliva, para embriagarme la voz entre tu voz.   Godoy Cruz. Mendoza. Argentina. 

Anhelo.

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El Beso. Gustav Klimt Quiero esa boca tuya mojando mi cintura; que me baile tu mirada en el borde de los ojos, que tus manos me estremezcan como me estremece el viento; que me aprieten entre las piernas, que me duelan como tus besos. Quiero eso dedos tan tuyos haciendo un periplo en mi boca, que no te alcancen las horas para apagar mi deseo, que me quemen despacio tus labios mientras me muerdo las ganas, mientras me trago tu nombre, mientras me escondo en tu cuerpo. Quiero dormirme en tus brazos, gritándote en silencio, contándote al oido mil susurros, mil voces que callo cuando te pienso. Quiero tu piel; quiero tu voz; quiero tus ojos; quiero tu ser clavado en mi cuerpo; que no te alcance la noche para calmar este frío; para que no me duerma con tu nombre a lo lejos; como el eco del río, para que me muera ahogada entre tus besos.

SIn título

Danzo en el borde de tus ojos esperando una mirada tuya, implacable, pasas frente a mí como un suspiro, nada me demuestras de tu voz, pero siempre tu voz y vos me están cantando, nada me demuestras de tus pasos, pero todos tus pasos me recorren, ni una vez tus manos me acarician, aunque no terminás de tocarme nunca, ni una vez tus labios me mojan las ganas, pero todas las veces me estás besando, me inundás, me espiás, me abordás, me llenás de pasos, de lenguas, de dedos, me tocás constante con roces secretos, me llamás con voz de tormenta. Mientras sigo bailando en el borde, a la orilla de tu risa, la que se filtra muy de vez en cuando, cuando no te dejás ser egoísta. No me ves, pero no me sacás los ojos de encima, no me hablás, pero buscás mi oído entre todas las sombras, se te escapa mi nombre entre los dientes, susurrado con temblor de calor y penas, se te escapa mi piel entre los dedos, y aunque no quieras no podés no ...
buscando las palabras para no decir diciendo... aún... sin voz... sin vos...

abiana

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fámbula lúmbula líbina amoños rimoños bombanas abramas selanas daneras falata resono coreño imila solena sántira cuélema nàpida lévena sumina zúmbila fámbula
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Me arrepiento de no romper los relojes en ese instante mínimo, y de no robarte la risa y de no secuestrarte los ecos. Mis rincones ya no son tales. Transparente. Ningún rayo de sol me inunda tanto como tu boca. Soy una madeja de ganas desovillándose entre tus dedos.

Irse.

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Irse yéndose a la orilla espiando la huella de tus ojos. Escondrijos y horizontes, arcanos y verdades, todo dormido en la espesura del alma. Si te pido penumbras, callás. Si te pido luciérnagas no decís. Irse yéndose para que latente se quede palpitando en las venas tu voz, para que sea errancia, para que sea diáspora, para que te arrastres en un sueño conmigo, arrinconado junto a todo lo que está orillado.

Balanceándose.

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...y en el borde de las necesidades tu sonrisa inclinada hacia el abismo y mis ganas de besos e idioteces jugando a la equilibrista, libriana, pesando, eligiendo, soltándole la rienda a los que se fueron hace rato, con los ojos puestos en el horizonte viendo como llega lo que espero.

Prazel.

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Abismada, más allá del borde, detrás del frío, sin lunas ni soles, sin espacios en blanco, encerrada en la última gota de lluvia saciadora de sueños, en busca de horizontes cuajados de versos; sin tu boca diciendo mi nombre, sin tus manos marcando mi cuerpo; austera y sola, sin voz, sin vos, sin alma.

Sonata de gerundios.

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Absurdamente, acortando rutas para callar los silencios, destruyendo horizontes para no ver la nada, silbándole al viento que me acerque tus ojos, con besos de sal y lengua de espuma. Las ansias de ser una gota entre tus manos, diluída, chorreante, fresca, húmeda. Un eco ausente rimando a la deriva, el compás lejano de tus noches. Oírte. Oírte al fin susurrándome el tiempo entre los dedos, colmando mis ganas con tus ganas, espiando el útlimo rincón de mi coherencia. Oírte, para que tu voz sea savia entre mis labios, tu voz etérea buscando un cuerpo, tu voz que me atraviesa y me recorre.

Emedecu de havanas.

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Ciudad ajena tan mía, del otro lado de la puerta, te ve mi mirada sucia y espejada, sonidos de Silvio con guitarra, una luz parpadeando en tu frente, una ausencia que me quema las ganas. Ciudad sin luna, con labios fríos y ruido de llaves, pasos golpeados por miles, colores grises de historia y almas. Y no sos París, pero son tan Rayuela, y no sos la Cuba, pero sos tan Guevara, y sos tanto tango ruin, y tan cosmopolita, y tan llena de mí y tan ajena. Ciudad del otro lado del vidrio, sin sombras, sin caricias, mientras te miro te me clavás en el alma, y me dejás tan sola: un lugar común, en algún café, viendo como pasan tus horas, sin un audaz que mire conmigo.

Minúscula.

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"pequeña allí donde quisiera estar, enrisotada, atravesunda, donde no quedan más realidades que las que me invento"

Aproximaciones a “Condensación” de Leonardo Vercelli. * (Romina Tovar)

“El hombre de ayer ha muerto en el de hoy, el de hoy muere en el de mañana” E apud Delphos . Plutarco. Sin lugar a dudas, una de las problemáticas mejor expuestas en el cuento del escritor argentino Leonardo Vercelli, es la de la construcción de la obra en términos de espacio y tiempo. “ Condensación ”, ya desde su título, delimita la brevedad del relato y la intencionalidad del autor, de plasmar en un cúmulo de palabras, un conjunto infinito de ideas. No escapa a la puntualidad de su significado, por lo que “ Condensación ” es pues, eso, una condensación: un resumen de hechos enumerados y continuos, hechos considerados trágicos y/o fundamentales para la humanidad y el devenir histórico, que ambiguamente se construye frente a la mirada del lector, como un todo atemporal en términos de recepción, y quieto, en términos de lectura. A la vista, el cuento no posee espacios, sino una cadena de oraciones de pocas palabras, casi interruptas. No hay necesidad de decir a pedazos, ni fragmentos, ...

Baires.

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Nada más triste que la oscuridad de la mirada, nada más solitario que el gentío haciendo eco. Rejas. Ciudad deforme y nebulosa. A puerta cerrada se tejen secretos. Nadie más mira, nadie más dice. Escucho en el tumulto pasos octavianos, que resuenan en otros pasos que no son los míos. Alguien como yo anda por ahí robándole espacio al tiempo.

Ando...

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en blanca persecusión por las paredes de mi intelectualidad oxidada; un recinto lleno de miradas ásperas, un cubículo bajo la almohada, un señuelo de cartón masticado por visitantes nocturnos detenidos -equilibristas- en el trampolín de mis pestañas, un conjunto de idioteces juntas -aplastadas, pegoteadas, redundantes- ando con la boca quebrada y ceniza, con los dedos torturados de frío, con los sabores del viento añejados en el colchón amarillo y húmedo y vos. siempre vos, con tu discurso ausente de horas pasadas, renegando con mi paciencia, aquietándole el vestido a mi constancia. vos. y yo. qué ganas de irme yéndote y colgar de la cima del vacío balanceándome como un péndulo, dejándole el resto al olvido, todo de una buena vez.